Jack Dorsey, creador de Twitter "La historia"

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Jack Dorsey, creador de Twitter "La historia"

Mensaje por Liv Rotkäppchen el Sáb Mayo 16, 2009 9:33 pm

Esta es un reportaje que salio en el diario la Tercera, el dia de hoy. Es bastante larga pero espero que los entretenga la lectura ^^



Jack Dorsey, creador de twitter: "En 140 caracteres la gente se siente más libre al escribir"

Los ojos se posaron sobre él cuando hace dos años creó un universo basado en pocas palabras. Y ese mundo, que opera sin modelo de negocios, pero por el que se dice le han ofrecido US$ 700 millones, se llama Twitter.

Jack Dorsey twittea promesas. El lunes, mientras el resto de su país comentaba las bajas en los impuestos a la clase media y el fin de los beneficios fiscales de petroleras, Jack desplazaba su cuerpo de 32 años por las calles del centro de Washington DC. El día estaba nublado y frío a ratos. A Jack no pareció importarle. Tenía una reunión con la gente del Departamento de Estado.

Uno podría decir que la venía esperando hace tiempo. El domingo saludó a su madre Marcia por teléfono en el Día de las Madres y agarró el tren que bajaría por Estados Unidos hasta dejarlo en la capital. Llegó sin grandes anuncios. Antes de irse a acostar, miró cómo descansaba la Casa Blanca en una noche especialmente cálida y pensó en lo que diría al día siguiente. En cómo se plantearía frente a embajadores y funcionarios del país más poderoso del mundo y les diría que ellos necesitaban trabajar con él. Que ser parte de Twitter, esa forma global de comunicarse en menos de 140 caracteres que el creó, era necesario. Y más importante aún, pensó en cómo les pediría a todos esos políticos que su jefa, la mismísima Hillary Clinton, debía volver a registrarse en Twitter.

Porque ésa era la promesa con la que Jack partió su semana. Ella, la cara de la política exterior de la era Obama, tenía que volver a twittear. Porque, según él, contribuía a la "inmediatez, transparencia y cercanía del gobierno". Porque él se lo pedía y porque las más de 535.000 personas que siguen a Dorsey sabrían de ello.

Y es justamente ahí cuando uno se pregunta de dónde salió este tipo. Qué cosas tienen que pasar para que el presidente de una compañía que apenas lleva dos años pueda sentarse a pedir ese tipo de cosas. La respuesta, como suele suceder, tiene el origen en un niño. Un niño que miraba una ciudad.

JACK MIRA AL ESTE
A la ciudad de Saint Louis en Missouri, le dicen "La puerta de entrada al este". Como si ése fuera sólo un punto de paso para quienes intentan llegar más lejos y apuntan a la costa. Pero el sobrenombre no es gratuito. Esta ciudad, el último rincón de un estado venido a menos que de cierta forma vive de la fama que se creó cuando alojó la Feria Mundial y los Juegos Olímpicos en 1904, es el lugar donde nació Jack Dorsey en algún minuto de abril en 1977.

Fue uno de los tres hijos de Tim, un empresario que creó una compañía que ofrecía servicios técnicos médicos, y Marcia, la dueña de un café. En ese mundo, Jack se movía sin hacer mucho ruido. Todos los archivos de prensa hablan de un tipo de pocas palabras. Y cuando contesta su iPhone y habla con Qué Pasa, uno se da cuenta de que mucho de eso no ha cambiado. Si uno le pregunta por su vida, su historia o sus recuerdos, Dorsey contesta contenido. Casi como si estuviera tratando de limitarse a menos de 140 caracteres para explicarse.

Pero en ese lugar y mirando las fronteras, Jack desarrolló obsesiones. Su favorita era cómo se movía una ciudad. Cómo funcionaba. Cómo durante cualquier día, un grupo masivo de personas circulaba por ella con apuros y emergencias distintas. Jack, que en este momento apenas tenía 15 años, quería encontrar pulsos y movimiento. Pero no en cualquier parte.

-¿Qué te llamaba la atención de la ciudad donde naciste, Saint Louis?
-Saint Louis no me fascinaba tanto. Es una ciudad interesante, pero tampoco tanto. Lo que realmente me llamaba la atención era Nueva York.

Si alguien vive en una frontera el tiempo suficiente, en algún momento la querrá cruzar. Para Jack, ese momento fue a los 18.

JACK EN LA CIUDAD
Nueva York suele ser la meta de muchos. Incluso si no hay una razón aparente. Pero a esa ciudad, Jack Dorsey, el tipo flaco, pálido, con mucha facilidad para la computación y un aro en la nariz, llegó con un trabajo asegurado y una cámara en el bolso. De lunes a viernes trabajaba como programador en DMS, una de las firmas de despacho más grandes de Estados Unidos. Ahí programaba para servicios de taxis y de emergencia. Trabajando en eso se topó de frente con lo que siempre anduvo buscando. Porque los programas que Jack diseñaba tenían que poder actualizar constantemente los estados de los taxis o las ambulancias. Si habían pasado a buscar al pasajero, si habían tenido algún problema con el paciente. Ahí, frente suyo, estaba eso por lo que había viajado más de 1.400 kilómetros: la urgencia de la ciudad. El pulso. El movimiento.

Pero ésos eran los días de semana.

Cuando estaba libre, Jack salía con su cámara de fotos por esa ciudad que tan poco se parecía a Saint Louis. Y le sacaba fotos a todo: los colores, las texturas, los edificios. Pero, por sobre todo, recolectaba imágenes de mensajes cortos. Letreros de calles, avisos en una heladería, stencils pintados en muros y uno que particularmente le llamó la atención. Era un par de letras grandes, brillantes y rojas. Decía Jacks's World.

-Has dicho que mientras trabajabas en Nueva York comenzaste a tener ideas para Twitter.
-Allí se me ocurrieron muchas de las cosas que me ayudaron a formar Twitter. Yo quería que la gente que no estuviera frente al computador pudiera compartir sus experiencias mientras estuviera caminando por ahí. También quería recibir esa información de mis amigos en tiempo real. Pero ese tipo de tecnología no existía. Fue en 2006 cuando los SMS se hicieron muy populares en Estados Unidos. Ahí supe que una cosa como Twitter podría funcionar.

Jack no trabajó mucho tiempo en DMS. Le dieron ganas de estudiar y se matriculó en la Universidad de Nueva York. En ese campus, metido en pleno village de la Gran Manzana, Dorsey tomaría ramos de matemáticas, inglés y ciencias de la computación. Pero no alcanzaría a graduarse. Cuando sólo le faltaba un semestre, tomó otro avión y cruzó todo Estados Unidos para llegar hasta Oakland, California. Con algunos amigos, iban a fundar su propia compañía de despachos. Jack, el de las más de 300 fotos en Flickr, iba a ser empresario.

JACK Y LOS PAJAROS
Ésta es la parte en que la vida Jack Dorsey adquiere otra velocidad. En Oakland arma una empresa que ofrece los mismos servicios que DMS. Una noche, Jack se registra en una suerte de servicio de blogs llamado LiveJournal. Es a fines de mayo de 2000. Dos meses después, una noche se le ocurre que podría crear un LiveJournal en tiempo real, que pudiera actualizarse sin necesidad de hacerlo a través de un computador. Trabaja en la idea paralelamente por cinco años. Al rato deja su empresa y comienza a trabajar en Odeo, un sitio ambiguo que funciona como motor de búsqueda, red social y archivo de podcasts. A Jack le gusta. Dice que se vive un ambiente creativo. Allí pasa cinco años.

Al sexto, toma un block prepicado y dibuja lo que meses más tarde se convertiría en Twitter. Sólo que entonces, Jack quería llamarlo Stat.us. Pronto se asocia con dos tipos. El primero era Evan Williams, el tipo tras Blogger y ex Google que había fundado Odeo. El otro era Biz Stone, el socio de Williams en Odeo. Después de que Jack le vendiera la idea, Stone se demoró dos semanas en escribir el prototipo de Twitter con Dorsey. En mayo de 2006, esta suerte de microblog estaba listo. Funcionaría con un texto máximo de 140 caracteres. ¿La razón? Jack quería algo que pudiera actualizarse desde celulares. Y 140 era el máximo de caracteres que un celular permitía enviar como mensaje de texto. "Además, limitar el mensaje a 140 caracteres hace que la gente se sienta más libre al escribir. Porque se minimizan los escombros y los rodeos que entorpecen la interacción", dice Dorsey.

Sólo faltaba el nombre.

Jack, Evan y Biz estaban reunidos en las oficinas que habían comprado en San Francisco junto al resto de los 40 trabajadores de la compañía que fundarían en abril de 2007. Dorsey lo recuerda así: "Llevábamos un tiempo haciendo tormentas de ideas para encontrar un nombre. Queríamos algo que evocara una sensación física. Porque la aplicación original estaba más bien enfocada en los mensajes de texto. Y cuando recibes un mensaje de alguien, tu celular como que vibra y se contrae. Por eso pensamos ponerle "Twitch" (contraerse en inglés). Pero esto no evocaba la mejor de las imágenes para la gente. Entonces buscamos en el diccionario. Y uno de nosotros encontró la palabra Twitter, cuya definición es una conversación liviana y el gorjeo de los pájaros. Funcionaba perfecto".

Luego comienzan a nacer los twitteros, que hoy se calculan en seis millones. Y la plataforma explota. Primero en Estados Unidos, cuando Obama decide usarlo, y en el resto del mundo cuando Ashton Kutcher posteó una foto del trasero de su esposa, Demi Moore, en un bikini blanco.

Twitter está en todos lados. Ganó este año el premio a la revelación en los Webbys. Se dice que Facebook ha ofrecido US$ 500 millones por el sistema, y Apple otros doscientos millones más. Pero en Twitter dicen que no, aunque no generen ganancias. No tienen modelo de negocios -Jack y sus amigos dicen no tener apuros-, pero sí reúnen plata. Con inversores de riesgo como Union Squares Ventures en Nueva York, Spark Capital en Boston, Benchmark e Institutional Venture Partners en California y el mismo creador de Amazon, Jeff Bezos, reúnen cerca de US$ 57 millones. O así especula la prensa. Porque si hay algo de lo que Jack no habla es de dinero.

"Ciertamente nos estamos presionando para hacerlo bien -dice Dorsey-. Por eso tomamos el dinero de los capitalistas de riesgo. Para ser pacientes y hacerlo de la mejor forma. Todas las cosas que hemos conseguido, las logramos escuchando cómo la gente usaba el sistema. Queremos un modelo de negocios que emerja de la red misma y no que sea uno que tengamos que forzar. Eso toma tiempo. Para desarrollarlo y para reconocerlo. Por eso recaudamos un montón de plata y por eso vamos a tomarnos el tiempo para hacerlo bien".

En Washington DC, Jack Dorsey habló por una hora con las máximas autoridades del Departamento de Estado. A la salida aprovechó de comerse un helado, mientras miraba el monumento a Lincoln. El clima no estaba bueno, pero puede que a él le haya dado lo mismo. Porque tal vez haya entendido que si gente como Hillary Clinton le hace caso, más temprano que tarde ese pequeño texto que fotografió hace años en Nueva York se termine cumpliendo. El mundo de Jack. Contenido en apenas 140 caracteres.


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